Como este departamento informa en una nota, la medida se adopta después de un estudio ambiental «exhaustivo», comandado por la recomendación del Instituto Andalusico de Patrimonio Histórico (IAPH), «cuyo análisis identificó los riesgos de conservación».
En este estudio, agrega cultivo: «Se detectó un impacto en la conservación del monumento debido a visitas de masa, lo que causó un aumento significativo en el nivel de dióxido de carbono y la humedad relativa, con la consecuencia de los materiales originales, como el yeso y las paredes de piedra caliza». En 2024, la sinagoga recibió más de 587,000 visitantes.
Para «optimizar» la experiencia del visitante y «garantizar» el acceso ordenado al monumento, durante el segundo trimestre de 2025, el ministerio implementará un sistema de reserva previo obligatorio que permitirá visitas de planificación a través del sistema ARES. Al usar este sistema, la capacidad estará regulada para permitir una entrada escalonada de visitantes a la sala de oración.
«Estas medidas intentan equilibrar la preservación preventiva del monumento con la apertura al público, asegurando que las generaciones futuras puedan continuar disfrutando del segundo el monumento religioso judío más antiguo», dijo el delegado territorial, Eduardo Luenena.

