La noche del 31 de octubre, en la zona de la calle Alfaros, la policía local detuvo un vehículo que circulaba de forma irregular y con las luces apagadas. Al inspeccionar el coche, los agentes descubrieron algo inusual: 56 cajas de fármacos antidepresivos en su interior.
El conductor del vehículo, que se identificó como investigador en lugar de detenido, no pudo demostrar a los agentes la posesión o la prescripción de los medicamentos, lo que generó sospechas. Ante la falta de documentación que respaldara la legalidad de los estupefacientes, las autoridades decidieron incautar el material por precaución.
Este incidente pone de manifiesto la importancia de la verificación y documentación adecuada al transportar sustancias controladas, para evitar situaciones como esta que pueden derivar en problemas legales. La investigación continúa para esclarecer la procedencia y el propósito de estos medicamentos, mientras el conductor queda bajo escrutinio por parte de las autoridades locales.
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