Las mujeres padecen casi el doble de problemas crónicos que los hombres, siendo el dolor uno de los más frecuentes. Estas son las conclusiones principales del estudio ‘Análisis de situación de las desigualdades de género en salud en Andalucía’, realizado por la Escuela Andaluza de Salud Pública.
El informe revela que a medida que aumenta la edad, tanto el número de enfermedades crónicas como la brecha de género se incrementan. Las mujeres de clases menos privilegiadas tienden a declarar más padecimientos crónicos que los hombres de clases más favorecidas. En Andalucía, el 71,8% de las mujeres y el 60,8% de los hombres mayores de 15 años sufren alguna dolencia crónica.
Destaca que las mujeres padecen en promedio 2,2 problemas crónicos por persona, frente a 1,4 de los hombres, con una brecha de género de 0,8. Esta diferencia se acentúa con la edad, siendo las personas de 75 años y más quienes presentan la mayor brecha de género, con las mujeres padeciendo una media de 4,9 problemas crónicos comparado con los 3,8 de los hombres.
En cuanto a la morbilidad diferencial, se observa una mayor prevalencia de dolores crónicos, como de espalda y migrañas, en las mujeres. Problemas como artritis, varices, problemas tiroideos, anemias, osteoporosis, fibromialgia, trastornos ansiosos y depresivos afectan más a las mujeres, mientras que enfermedades como diabetes, trastornos cardíacos, accidentes cerebrovasculares y angina de pecho son más comunes en hombres.
La exposición a diferentes factores de riesgo, así como estilos de vida y roles de género, influyen en estas disparidades. Por ejemplo, las mujeres realizan menos ejercicio que los hombres, y la prevalencia de consumo de tabaco y alcohol es mayor en hombres. Asimismo, se destaca el aumento del consumo de alcohol en los últimos años, siendo más prevalente en hombres.
En resumen, el estudio evidencia la existencia de desigualdades de género en la salud, con las mujeres enfrentando una mayor carga de problemas crónicos en comparación con los hombres. Es fundamental abordar estas disparidades desde una perspectiva de género para promover la equidad en el acceso a la salud y la prevención de enfermedades.
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