En un mundo cada vez más digitalizado, el consumo de contenidos en pantallas se ha vuelto una parte fundamental de nuestra vida diaria. Sin embargo, es importante recordar que la seguridad y la protección de nuestra salud mental deben ser prioridades en este entorno.
La exposición excesiva a pantallas, ya sea en forma de videojuegos, redes sociales o programas de televisión, puede tener efectos negativos en nuestra salud, especialmente en los más jóvenes. La sobreexposición a contenidos violentos, por ejemplo, puede desensibilizar a las personas y contribuir a un aumento de la agresividad.
Es por eso que es crucial valorar los riesgos asociados a esta exposición y tomar medidas para proteger nuestra salud mental. Limitar el tiempo de pantalla, establecer horarios para su uso y fomentar actividades al aire libre y en familia son algunas estrategias que pueden ayudar a contrarrestar los efectos negativos de esta exposición excesiva.
En resumen, es fundamental encontrar un equilibrio entre el mundo digital y el mundo real, priorizando siempre nuestra seguridad y bienestar. Al tomar conciencia de los riesgos asociados a una exposición excesiva a pantallas y contenidos violentos, podemos proteger nuestra salud mental y mejorar nuestra calidad de vida.
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