El Ministerio de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía ha iniciado el proceso de registro en el catálogo general del patrimonio histórico andaluz (cgpha), así como de interés cultural (BIC), de las peregrinaciones de la Virgen de Los Pedroches, en la región de Los Pedroches.
Según el informe del Consejo, estas peregrinaciones son una expresión de las devociones supercomunales en la región, organizadas en un modelo ritual festivo basado en el patrocinio común de la imagen sagrada de la Virgen de la Luna, y su traslado desde el Santuario de Jara a las poblaciones de Pozoblanco y Villanueva, que tienen una devoción especial por ella.
Cada una de las peregrinaciones tiene sus particularidades, como la vestimenta específica en Pozoblanco y la ausencia de un disfraz especial en Villanueva, así como diferencias en la organización y la época del año en que se celebran.
A pesar de estas diferencias, comparten la dinámica general del ritual que las une al símbolo y al santuario, los actos litúrgicos en honor a la Virgen de la Luna, y elementos como la comida, los elogios, la caña, la bandera y el tambor, así como actos simbólicos de expresión popular como tocar la campana del Santuario al llegar o salir para recibir a la Virgen en las localidades.
En cuanto a la vestimenta, en Pozoblanco todos los hermanos de la Hermandad Virgen de la Luna visten un traje negro durante la peregrinación, mientras que en Villanueva de Córdoba no hay una vestimenta específica, pero se distinguen por las herramientas que llevan.
Estas peregrinaciones, en honor a la Virgen de la Luna, tienen un significado patrimonial importante en el valle de Los Pedroches, destacando la riqueza cultural de la región y las tradiciones presentes en las celebraciones.
Además de los valores intrínsecos de estas actividades, se añade el valor histórico y paisajístico del Santuario de Jara, con referencias documentales que datan de 1581.
Los peregrinos de la Virgen de la Luna han extendido estas tradiciones más allá de Córdoba, llegando a Madrid y Cataluña a través de la Hermandad Afiliada, resultado de la emigración de ciudadanos de la región de Los Pedroches. Estas tradiciones perduran en Pozoblanco y Villanueva de Córdoba, transmitidas de generación en generación por su protección y difusión.

