La consejera de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Catalina García, ha llevado a cabo una visita a la Reserva Natural Laguna de Fuente de Piedra, en la provincia de Málaga, donde se realizó el anillamiento de unos 600 pollos de flamencos, de entre los más de 22.700 que han nacido este año. Este evento, que se celebra anualmente, contó con la participación de cerca de 400 personas voluntarias y ha sido fundamental para la conservación, investigación y educación ambiental en Andalucía.
La actividad de anillamiento permite realizar un seguimiento exhaustivo de la especie de flamenco común (‘Phoenicopterus roseus’), ofreciendo información valiosa sobre su comportamiento reproductor, rutas migratorias y uso de los humedales del Mediterráneo y África noroccidental. Este año, el anillamiento fue posible gracias a las excepcionales condiciones hídricas registradas en marzo, que propiciaron un entorno óptimo para la cría de los flamencos.
La Laguna de Fuente de Piedra, reconocida como Humedal de Importancia Internacional desde 1983, desempeña un papel crucial como hábitat de aves acuáticas y forma parte de la Red Natura 2000 como Zona Especial de Conservación (ZEC) y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA). Además del flamenco común, otras especies como la grulla común y la pagaza piconegra también encuentran condiciones idóneas en este espacio.
El coste de esta operación fue de alrededor de un millón de euros, financiado por el Gobierno andaluz a través de Fondos Next Generation EU del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. El anillamiento de más de 20.000 ejemplares desde 1986 ha sido fundamental para la protección de los ecosistemas acuáticos ante amenazas como la sequía y la pérdida de hábitats.
La protección de los humedales andaluces es una prioridad para el Gobierno, ya que son esenciales para la biodiversidad, el equilibrio hídrico y la adaptación al cambio climático. La Red de Humedales de Andalucía juega un papel clave en la gestión integrada del territorio, garantizando que estos espacios sigan siendo refugios de vida para las generaciones futuras.
El anillamiento en la Laguna de Fuente de Piedra no solo es una actividad científica, sino también una poderosa herramienta de educación ambiental. A través de este proceso, se siembran vocaciones y se despierta la conciencia sobre la importancia de la conservación y la responsabilidad ambiental. La participación activa de niños, jóvenes y adultos en este evento deja una huella duradera en la comunidad.
En resumen, el anillamiento de los flamencos en la Laguna de Fuente de Piedra es mucho más que una actividad científica, es un símbolo de compromiso, amor por la naturaleza y orgullo por formar parte de la conservación de estos ecosistemas. La movilización de cientos de personas en torno a un objetivo común demuestra la importancia de cuidar y proteger lo que es de todos.
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