La Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de Andalucía ha anunciado la puesta en marcha de nuevas ayudas por un total de más de 22 millones de euros destinadas a apoyar a los agricultores y ganaderos de la región frente a las pérdidas ocasionadas por enfermedades que afectan a los animales y cultivos andaluces.
Estos fondos estarán dirigidos a respaldar a agricultores con explotaciones afectadas por enfermedades como el mildiu, el algodoncillo y el Thrips parvispinus, así como a ganaderos cuyos animales hayan contraído la lengua azul. Se espera que estas subvenciones comiencen a ser abonadas en las primeras semanas de 2026.
Las condiciones climáticas adversas han propiciado el desarrollo del mildiu en los viñedos andaluces, provocando daños significativos en los racimos y hojas, lo que ha resultado en pérdidas directas de cosecha y una disminución en la calidad de las uvas recolectadas.
Además, otros cultivos como el olivar se han visto afectados por el aumento del algodoncillo, un insecto que succiona la savia de las plantas y ha causado importantes pérdidas de producción en la provincia de Jaén. Por otro lado, la presencia creciente del Thrips parvispinus en los pimientos ha generado preocupación, especialmente en la provincia de Almería.
En cuanto a la ganadería, la incidencia de diferentes serotipos de lengua azul ha tenido un impacto negativo en la rentabilidad de numerosas explotaciones, con un alto índice de mortalidad en animales adultos y dificultades para reponer el ganado.
Estas ayudas se sumarán a las subvenciones del Programa de Desarrollo Rural (PDR) de Andalucía 2014-2022, destinadas a compensar las pérdidas en explotaciones de ganado ovino afectadas por el serotipo 3 de lengua azul. Se espera que más de 80 ganaderos se beneficien de estas ayudas tras subsanar las incidencias que les impedían acceder a las mismas, lo que elevaría el total de fondos otorgados a cerca de siete millones de euros.
En resumen, estas medidas buscan apoyar a los productores andaluces para hacer frente a las dificultades económicas derivadas de las enfermedades que han afectado a sus cultivos y animales, garantizando así la sostenibilidad y competitividad del sector agrario en la región.
FUENTE

